Por: Nataly Carrasco Vaca
Hoy el mundo parece frío, al igual que muchos corazones, pero existe un corazón que palpita: el Sagrado Corazón de Jesús, fuente inagotable de calidez, amor y misericordia. Esta devoción tuvo una respuesta masiva en la Arquidiócesis de La Paz, donde más de dos mil personas participaron en alguna de las Eucaristías, Adoraciones y Consagraciones al Sagrado Corazón de Jesús.
Este encuentro trascendió lo espiritual, pues cada fiel se llevó una imagen bendecida del Sagrado Corazón de Jesús, logrando así que la devoción y la bendición llegaran directamente a más de dos mil familias de la Arquidiócesis de La Paz.
Las puertas de la Capilla El Carmen se abrieron por primera vez el pasado cuatro de abril, dando inicio a nueve meses de Eucaristías, Adoraciones y Consagraciones al Sagrado Corazón de Jesús. Este tiempo de gracia tuvo como propósito unir cada primer viernes de mes a: movimientos, pastorales, vida consagrada, instituciones católicas y todo el pueblo de Dios, en conmemoración del centenario de la consagración de Bolivia a este misericordioso Corazón y en el marco del año de la Espiritualidad del Sínodo Diocesano de la Arquidiócesis de La Paz.
Viviendo el tiempo de Adviento, espacio de preparación espiritual para la Navidad, Mons. Basilio Mamani presidió la última Eucaristía, adoración y consagración al Sagrado Corazón de Jesús de esta gestión.
Durante esta significativa celebración, que congregó a las Pastorales Arquidiócesanas de la Familia y de la Salud, a universidades católicas y a la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Mons. Mamani ofreció una profunda reflexión. En ella, instó a todos los presentes a vivir su servicio y misión profundamente unidos al Corazón de Jesús, reforzando así el sentido de preparación espiritual de la temporada.
Monseñor Mamani afirmó que «Jesús nos invita a todos a abrir nuestros corazones», haciendo un llamado directo a la Pastoral Familiar para que los hijos de cada familia se acerquen más a Dios. Por otro lado, la Pastoral de la Salud tiene la misión crucial de llevar consuelo y esperanza a los enfermos, mostrándoles que Dios está presente en el momento del dolor y el sufrimiento.
Por su parte, las universidades tienen la misión de ser «un corazón que forma y transforma», llamadas a buscar la verdad y a ofrecer una formación integral que humaniza y transforma la realidad. Al prestar este servicio, compartimos la alegría en el Señor, dijo el Obispo. Como Iglesia, debemos permanecer unidos en el proyecto de Dios para poder cumplir cabalmente nuestra misión.






En la tradición católica, el número nueve tiene un profundo significado simbólico, relacionado con el sufrimiento, la imperfección humana, la oración perseverante y la preparación espiritual. Este simbolismo se refleja en prácticas litúrgicas y devocionales como la novena, y sus raíces se encuentran en la Escritura, la patrística y la liturgia de la Iglesia.





