Por: Nataly Carrasco Vaca
«A menudo hablamos de los jóvenes sin dejarnos desafiar por ellos», decía el Papa Francisco e instaba a la juventud a no perder la capacidad de soñar ni permitir que les roben la esperanza, asegurando que un joven que no sueña ya está «jubilado». Bajo esta premisa, el Centro de Promoción del Laicado «Ricardo Bacherer» (CEPROLAI), en coordinación con la carrera de Derecho de la Universidad Salesiana de Bolivia, desarrolló el Taller de Análisis de la Realidad «Sueños de país», centrado en la temática «Derechos laborales en comunión, participación y misión».
Con la participación de más de un centenar de entusiastas estudiantes de la carrera de Derecho, la actividad fue destacada por su directora, la Dra. Leila Tapia. La autoridad afirmó que el propósito es concienciar al estudiantado sobre el compromiso con el ejercicio profesional de la abogacía en favor de la justicia social, conformando así una red de cambio que busque la dignidad humana para todos.
El taller contó con la valiosa participación de la Dra. Yovanka del Castillo, especialista en Derecho Laboral, quien presentó la ponencia «Realidad del trabajo en Bolivia, con énfasis en el contexto laboral juvenil». Asimismo, el teólogo Ramiro Callizaya intervino con la exposición titulada «Una mirada sinodal al contexto laboral «.
Emprendedurismo juvenil
El emprendedurismo juvenil en Bolivia sostuvo la especialista en Derecho Laboral, Yovanka del Castillo se proyecta con gran fuerza en sectores estratégicos como la agroindustria orgánica, el turismo sostenible en áreas protegidas (como el Madidi o Sajama) y la transformación digital. En este último ámbito, destaca el crecimiento de startups de software y servicios de logística que aprovechan la formación de los jóvenes en tecnología y diseño. Para respaldar estas iniciativas, existen programas de financiamiento como Emprende Joven del BDP, que ofrece condiciones preferenciales con créditos a plazos de hasta 10 años, una tasa de interés fija del 7,5% y periodos de gracia, facilitando así el despegue de nuevos negocios.
Para los jóvenes profesionales en Derecho, el panorama se expande más allá de los bufetes tradicionales hacia áreas innovadoras como la LegalTech, mediante el desarrollo de plataformas de contratos automatizados y asesoría en línea. También se enfatiza la especialización en consultorías laborales y ambientales para pequeñas empresas, así como el emprendimiento en servicios de mediación y resolución de conflictos para evitar procesos judiciales costosos. Estos modelos no solo buscan modernizar la práctica legal, sino también democratizar el acceso a la justicia a través de contenidos digitales educativos y herramientas tecnológicas que simplifiquen los trámites legales para la ciudadanía.

No hay trabajo malo
«No hay trabajo malo, lo malo es tener que trabajar», decía el ilustre y recordado Don Ramón en la serie El Chavo del Ocho. Esta frase, cargada de humor y de una sutil verdad, sirvió como punto de partida para la exposición de Ramiro Callizaya. Siguiendo la metodología del «ver, juzgar y actuar», el ponente compartió con el público reflexiones clave sobre el contexto laboral desde una mirada sinodal.
La exposición profundizó en la naturaleza del trabajo, contrastando su raíz etimológica ligada al sacrificio y la tortura (tripalium) con las visiones críticas que denuncian cómo las dinámicas laborales actuales pueden llegar a «destruir la vida», transitando de formas de esclavitud encadenada a una alienación «inalámbrica» o digital. Frente a este panorama, se rescató la visión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que define el empleo como un factor determinante para alcanzar la dignidad humana, el bienestar y el desarrollo integral de las personas en su vida diaria.
Para transformar esta realidad, se presentaron propuestas concretas enfocadas en la justicia social y el respeto a la normativa vigente. Se enfatizó la necesidad de garantizar salarios que cubran las necesidades básicas, el acceso a la seguridad social y el cumplimiento estricto de la jornada laboral de 8 horas diarias y 48 semanales. Finalmente, se instó a fomentar ambientes saludables que aseguren la seguridad laboral, el derecho al descanso y la libertad de asociación, elementos clave para que el ejercicio profesional sea verdaderamente humanizante.

Análisis, reflexión y diálogo
Tras las enriquecedoras ponencias, se dio paso a la acción mediante mesas de trabajo. En este espacio de análisis y reflexión, los asistentes intercambiaron ideas y presentaron propuestas orientadas a generar cambios significativos a favor de la juventud trabajadora en Bolivia.
El taller concluyó advirtiendo que el desafío actual no solo reside en la falta de empleo, sino en la creciente precariedad de las condiciones laborales existentes. Se subrayó que, si bien las leyes y las políticas públicas son herramientas útiles, por sí solas resultan insuficientes para resolver los problemas estructurales de fondo. En última instancia, se planteó la urgencia de un cambio de paradigma: abandonar la concepción del trabajo como un castigo o una carga, para redescubrirlo como una dimensión esencial y dignificadora del ser humano.








