Por: Nataly Carrasco Vaca
Convertir un suelo árido en una fuente de vida, con el cultivo de acelgas, apio, lechuga y cebolla, es el resultado de un trabajo en equipo que nutre tanto la tierra como los lazos comunitarios. Dado que esta agricultura urbana es una respuesta cada vez más recurrente y esencial para garantizar la autosuficiencia alimentaria, el Centro de Promoción del Laicado “Ricardo Bacherer” (CEPROLAI), a través de su línea de acción Medioambiental, impulsó un taller formativo sobre Huertos Urbanos, incluyendo una reflexión sobre la Carta Encíclica Laudato Si y la Economía Circular.
Amanda Ajata, responsable de la mencionada línea de acción, intercambió de manera competente información con el voluntariado juvenil ECOS del colectivo COMPA sobre la Encíclica del Papa Francisco. Además, explicó y demostró los beneficios de tener un huerto urbano de forma práctica, utilizando las platabandas instaladas en CEPROLAI para la producción de hortalizas en el lugar.
La agricultura urbana es importante porque produce alimentos frescos y locales en las ciudades, lo que mejora la seguridad alimentaria, reduce los costos de transporte y fomenta la sostenibilidad ambiental, sostuvo Ajata, además, fortalece las comunidades, crea empleos y contribuye a la educación alimentaria.
La economía circular, por su parte, busca minimizar los residuos y aprovechar los recursos mediante el reciclaje, la reutilización y la reducción del desperdicio, contribuyendo a la conservación de recursos naturales y la mitigación del cambio climático.
La agricultura urbana y la economía circular están interrelacionadas, ya que la agricultura urbana puede aplicar principios de economía circular al reutilizar residuos orgánicos para compostaje y promover un ciclo sostenible de producción local de alimentos.





“Todavía no hemos logrado adoptar un modelo circular de producción capaz de preservar los recursos para las generaciones presentes y futuras, limitando al máximo el uso de los no renovables, moderando su consumo, maximizando su uso eficiente, reutilizándolos y reciclando” Laudato Sí.





